Nuestra primera primavera en Noruega

¡Por fin es primavera!

Llegó la primavera a Noruega, con sus días nublados, soleados, lluviosos, ventosos y, por qué no, todavía nos espera algún día nevado. Pero ya han empezado a brotar las flores silvestres, y el verde ha ido ganando terreno al blanco; ya sólo quedan algunos pequeños montoncitos de nieve derritiéndose en las zonas más sombrías.

Con el termómetro en positivo todo se ve de otra manera, los barcos vuelven a navegar por el fiordo, las bicicletas vuelven a recorrer las calles y los peatones salimos más confiados de que ya no hay placas de hielo acechándonos tras las esquinas. Incluso nos atrevemos a dejar el gorro y los guantes en casa en las horas centrales del día!

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Pero si ha habido una señal que haya marcado el inicio de la primavera en Porsgrunn, ha sido que la ciudad se ha vuelto a llenar de bancos en los que sentarse al aire libre. Esta mañana hemos salido a dar un paseo y allí estaban de nuevo de repente.

Para mi sorpresa a principios de noviembre con la retirada de las últimas hojas del otoño, habían desaparecido los bancos públicos de los parques, calles y plazas. Así, sin avisar, como por arte de magia, un día llegamos al parque infantil y ya no estaban.

Pero hoy han vuelto! Blancos, impolutos, recién pintados y con una sonrisa, como si hubiesen emigrado al sur para pasar el invierno y hayan decidido volver. Y están por todas partes!

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Algunos han sido más afortunados que otros, todo hay que decirlo, y les ha tocado estar en un parque o en la orilla del río viendo como los niños dan de comer a los patos. Pero a otros parece como si un camión de mudanza los hubiera perdido de camino a algún sitio, y han caído en una curva a un lado de la carretera, en el aparcamiento de un supermercado, o en una triste acera mirando a ninguna parte. Será que los noruegos consideran que cualquier sitio es bueno para contemplar la naturaleza.

¿Y acaso no es cierto? Los noruegos son unos afortunados porque están rodeados de naturaleza por todas partes, los paisajes están llenos de bosques, lagos, ríos y montañas; apenas tienes que salir de la ciudad para estar inmerso en la naturaleza. Y si realmente hay una estación para disfrutarla, ésa es la primavera.

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